sábado, 23 de septiembre de 2017

Cena en la Pensión Latina

Texto. Pedro Ignacio Fernandez
Foto. Copia del original (archivo familiar)



Mientras la mitad de españoles luchaban contra la otra mitad en una guerra incruenta, en la más incivil de todas las guerras, un grupo de españoles –hombres y mujeres- atravesaron parte de Europa para llegar a la Alemania hitleriana, era el año 1938.

En su equipaje llevaban la pena de abandonar su Patria, a sus seres queridos, la mayoría habitando el Madrid sitiado, hambriento; pero también llevaban la ilusión que con su trabajo realizado iban a llevar la alegría, el entretenimiento al vacío dejado. Eran actores, directores de cine y demás personal de realización; iban a rodar películas y el destino era Berlín.

En España era imposible producir un film, la mayoría de la industria cinematográfica se había quedado en zona republicana, y tras un acuerdo hispano-germánico el resultado fue la producción de cinco películas por Hispano-Film Produktion, Cifesa y Saturnino Ulargui.
Cinco películas en las que sobre todo hablaban de España, de sus gentes, de sus tierras, del sentir español. En donde mezclaban diálogos y canciones, el rasgueo de la guitarra española junto con el gracejo andaluz que daban a sus interpretaciones.

La canción de Aixa, Suspiros de España, Carmen la de Triana, El barbero de Sevilla y Mariquilla Terremoto fueron las cinco películas realizadas. Estrellita Castro e Imperio Argentina –de la que decían que Joseph Goebels estuvo enamorado- sus figuras femeninas; Manuel Luna, Alberto Romea, Miguel Ligero, Rafael Rivelles o Pedro Fernández Cuenca –el único que intervino en las cinco películas-, entre otros, sus actores y Florián Rey y Benito Perojo sus directores. El resto de personal de realización era alemán.

FriedrichStrasse, Unter den Linden o Kurfürstendamm –la Kudamm- fueron sus habituales zonas de paseo. Caminaban por estas amplias avenidas, mirando los escaparates, disfrutando de sus cafés, luciendo con orgullo en la solapa de sus abrigos la bandera nacional o el yugo y las cinco flechas, pero siempre con el pensamiento en un lugar lejano pero pegado al corazón. Tan lejos pero a la vez tan cerca. Su España querida, como así lo cantaba Estrellita Castro en “Suspiros de España” ….

¡Ay de mí! ¡Pena mortal!
porque me alejo, España, de ti ..

La mayoría de ellos se alojaron en la Pensión Latina, ubicada en la RankeStrasse, en un ambiente donde reinaba una gran amistad, de saber que juntos iban a llevar mejor el estar lejos de su Patria y de sus seres queridos. Y ahí pasaron el duro invierno berlinés en una ciudad que iba a ser destruida en un 70 por ciento siete años después.

Y ahora que veo de nuevo la foto del archivo familiar, en papel y colocada con mimo en el álbum como con el resto- que se hicieron en unas de sus cenas en la Pensión Latina, me confirma que juntos se lucha mejor contra la adversidad, y que no es hora de levantar muros -como se hizo en esa maravillosa ciudad veinticuatro años después-, sino todo lo contrario, que es hora de unión y no de separación. Sigue siendo hora de edificar un proyecto sugestivo de vida en común,

Y también sé, que buscando unos pasos perdidos encontraré palabras… pero esa es otra historia.

Este articulo se ha publicado en La Tribuna de Cartagena. Adjunto su link
La Tribuna de Cartagena - Cena en la Pension latina

sábado, 22 de julio de 2017

Mineros de la Unión, recuerdo y justicia

Texto. Maria Jose Mercader
Fotos. Pedro Ignacio Fernández

Hoy, palabras de denuncia, de lucha por la justicia social, palabras para el recuerdo de injusticias y que a fecha de hoy, no nos olvidemos, se sigue realizando la explotación del hombre por el hombre.

Mina Agrupa Vicenta, sita en La Unión (en la Sierra Cartagenera), hoy eres un museo más en nuestra Región, pero  hace más de un siglo  fuiste el sustento de muchos hombres y algunos niños. Trabajo duro y oscuro bajo tierra, llegando incluso a superar los 50 grados.  

Humedad y penuria  a cambio de unos vales que se debían utilizar sólo en los economatos propiedad de los dueños de la mina y que se convertían en ropa  y  alimentos para acallar  sus estómagos hambrientos. Muchos mineros, y entre ellos mi bisabuelo, fundieron su vidas como se fundían los metales  una vez extraído de las rocas.  La silicosis destruía sus pulmones y con menos de cuarenta años, muchos de ellos  ya eran enterrados.

“Tiempos difíciles”  dirán algunos, aunque los actuales no lo son mucho menos.
A todos vosotros los mineros, mi pequeño homenaje:

EL NIÑO MINERO
El niño minero
trabaja de sol a sol
sin sentir el calor
del astro amarillo,
pues enterrado en vida está
sacudiéndose la piel
a golpe de martillo.

El niño minero
se ahoga día a día entre piritas,
oro  mentiroso
que convertirá sus pulmones
en piedras de metales
no preciosos.

El niño minero
no juega, ni dibuja ni aprende,
sólo trabaja  entre sus sudores
y duerme,
y de vez en cuando, come y bebe.

Cuando se le apaga el candil
debe esperar  a oscuras y sin miedo
a que alguno de sus compañeros
le ilumine el abrupto
y   oscuro camino hacia la esperanza.
Esperanza de una nueva España.



 

Las fotos están tomadas en el Parque Minero de la Unión.

viernes, 7 de julio de 2017

Buen camino, Peregrino

Texto y foto. Pedro Ignacio Fernández


Esta vez te toca a ti. Mochila a la espalda, bordón en la mano. Paso a paso haciendo Camino. Cuando te falten las fuerzas, no desfallezcas, no te rindas, siempre habrá algo que te empuje a seguir. Como la vida misma.

Haces el Camino, tu Camino, ni mas duro, ni mas suave que el del resto que te acompañan, sólo diferente, porque es tu camino. 

Llegará un día que a lo lejos verás las torres de la Catedral donde posan los restos del Santo, pensarás que has llegado pero no es así, estas cubriendo otra etapa, la del Camino, la de tu vida.

Buen Camino, Peregrino.

sábado, 24 de junio de 2017

El mar ... enamora

Texto. Maria Rezusta
Fotos. Pedro Ignacio Fernández
Vídeo. Pedro Ignacio Fernández

El Mar cautiva sentimientos y momentos ......el Mar enamora







domingo, 11 de junio de 2017

Permanecen en el tiempo

Fotos. Pedro Ignacio Fernandez

Aunque pises las palabras,
permanecen en el tiempo.





Fotos tomadas en el Barrio de las Letras, junio de 2017.

domingo, 14 de mayo de 2017

Callejero madrileño

Fotos. Pedro Ignacio Fernández

Seguimos nuestro recorrido por Madrid acompañados de las placas que ilustran los nombres de nuestras calles.

Comenzamos hablando de la calle del Lazo.

Entre la calle del Espejo y de la Unión, se encuentra la calle del Lazo. Se desconoce la razón de dar tal nombre a esta calle, aunque hay varias leyendas a las que nos podríamos acoger.

Una de ellas es que en esta calle vivía doña Maria Dalanda, amiga del rey Alfonso X el Sabio, el cual le regaló un lazo de oro. Doña María, a la vez, se lo entregó a un caballero con el cual mantenía relaciones secretas. Enterado de ello el Rey, ya que el caballero en cuestión no ocultaba el lazo, sino que lo llevaba en sus ropajes, éste fue asesinado por lacayos mandados por el Rey y la damisela visto lo visto abandonó la villa.

Otra leyenda es que dado que cercano a esta calle se situaba el arroyo de San Ginés había un lagarto, grande y cruel, y para cazarlo pusieron un lazo los vecinos.


Hablamos ahora del Pasadizo del Panecillo. En pleno Madrid de los Austrias, y encajonado entre el Palacio Arzobispal y la Basílica de San Miguel se encuentra dicho pasadizo. 

Esta calleja o callejuela, después pasadizo, enlazaba la calle de San Justo con la plaza del Conde de Barajas.

Debe a su nombre a que en el siglo XVIII era costumbre era entregar a través de una de las ventanas del palacio Arzobispal un panecillo a los pobres con la condición que antes hubiesen escuchado misa.

Actualmente, este pasadizo está cerrado dese el siglo XIX con verjas de hierro debido a lo peligroso que era transitar de noche por el mismo.


sábado, 29 de abril de 2017

Danzad, danzad ¡¡¡

Fotos. Pedro Ignacio Fernández

Hay atajos para la felicidad, y el baile es uno de ellos. (Vicki Baum)