Texto y fotos, Pedro Ignacio Fernández
Publicado en "La Tribuna de Cartagena"
LTC - historias tras las ventanas
Vivimos en una sociedad que salvo en algunos casos muy
concretos no tenemos tiempo ni para respirar; las prisas, como virus en
permanente epidemia, se han adueñado de nosotros. Vamos de un lado a otro sin
tiempo para una mirada, un descanso, un café sosegado o una conversación sin
que haya por medio artilugio electrónico alguno.
Y paseando por la ciudad trimilenaria hago este ejercicio en
la Casa Maestre, sita en la Plaza de
San Francisco. Data del año 1906, de estilo modernista, mandada construir por
José Maestre Pérez, propietario de ricas explotaciones –nunca mejor dicho- en
la sierra minera cartagenera- con fachada de piedra sobre la que destaca el
mirador. La crisis financiera que afectó a los propietarios provocó su venta a
una institución financiera que vació su interior aunque conservando la escalera
original. Posteriormente pasó a propiedad privada poniendo el edificio en
alquiler.
Publicado en "La Tribuna de Cartagena"
LTC - historias tras las ventanas
Démonos tiempo, disfrutemos de la vida y en el paseo diario dediquémonos
a, por ejemplo, mirar las fachadas de los edificios. Si lo hacemos asistiremos
a un juego en donde primará la imaginación y también, no podemos negarlo, la
curiosidad.
Vemos ventanas, cuadradas, rectangulares o redondas. Abiertas
y cerradas. En edificios modernos o antiguos. Y nos preguntamos, qué habrá
detrás de esas ventanas. ¿Cuántas historias nos podrían contar? o ¿cuántos
secretos esconden?.
Actualmente cuenta el edificio con un régimen de
protección contemplado en el Plan
Especial de Ordenación y Protección del Casco Histórico (PEOPCH),
si bien el mismo se ha manifestado como insuficiente, al carecer de protección,
inexplicablemente, la fachada que mira a la antigua calle del Pocico.
Y volviendo a la cuestión
principal, ¿qué historias vividas en su interior podría contarnos, o qué
historias esconde?. Podría contarnos historias del crecimiento de Cartagena por
mor del auge de la industria minera; las historias de los mineros explotados; recordarnos
cómo era la estela que dejaba el barco que llevaba a Alfonso XIII en su exilio
o los cuchicheos de colegiales camino del colegio de San Miguel.
Este edificio como los que están
en cualquier ciudad de nuestra piel de toro son parte del patrimonio histórico
de las ciudades. Pero en la actualidad es un edificio vacío, sin uso definido, abandonándose
en su soledad a merced del tiempo, ¿merece este destino?.
Comentarios